Rubén Padrón Garriga  | 

En conmemoración al centenario de la Revolución Alemana de noviembre de 1918, la Cátedra de Pensamiento Antonio Gramsci del ICIC Juan Marinello organizó un concurrido panel, en el que se abordó el hecho histórico desde una mirada abarcadora del siglo XXI cubano.

El encuentro estuvo moderado por Fernando Luis Rojas, quien resaltó la necesidad de trascender los textos dominantes para el estudio del marxismo en Cuba y reseñó como inspiración para lo ocurrido los acontecimientos históricos y sus aniversarios, convertidos en pretextos para hacer análisis complejos de las realidades. Además reivindicó necesidad de articulación institucional para investigar los procesos, desde diferentes aristas.

El panelista Msc. Frank García Hernández, investigadory especialista en gestión documental en el ICIC, se refirió a la poca abundancia en la prensa internacional de trabajos que aborden el centenario la Revolución Alemana. Unido a esto, estableció comparaciones entre la socialdemocracia alemana, con cierta flexibilidad y capacidad de adaptación, y la socialdemocracia rusa, marcada por el quiebre entre bolcheviques y mencheviques, que llevó a la radicalización de una postura en el proceso revolucionario.

Por otro lado, consideró el fracaso de la Revolución Alemana como uno de los precedentes para la sobreradicalización y sectorialización de la Revolución Rusa con el Estalinismo; pues Rusia tomó una posición «a la defensiva» que se reflejó en los excesos que lastraron y estigmatizaron los movimientos comunistas internacionales.

Destacó en la ponencia de la Dra. Natasha Gómez Velázquez, Doctora en Ciencias Filosóficas y profesora titular de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, la alarma a la interpretación acrítica del texto de Lenin «La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo». La académica señaló que el escrito responde a las necesidades de su momento, pero, no por esto, debe desconocerse la obra de algunos «enfermos del izquierdismo» como Karl Korsch y Anton Pannekoek, en las que se puede encontrar elementos lúcidos como la crítica al centralismo mecánico, el peligro de la burocracia, la pérdida de poder de las masas ante los representantes, la posibilidad de abuso de poder por parte del partido y sus dirigentes, la implementación dogmática de las preceptos de la Revolución Rusa en otras partes del mundo…

Al final de su intervención llamó a «socializar todo el marxismo proscrito y desconocido. Probablemente Lenin tenía razón en muchas cosas y por eso lo hemos estudiado. ¡Nunca suficiente! Pero también hay que estudiar a los otros, no buscando un balance matemático, sino lo que se necesita para la Revolución y el Socialismo, y que ya fue pensado y vivido.»

Por su lado, elDr. Wilder Pérez Varona, investigador del Instituto de Filosofía, analizó el distanciamiento crítico de las revoluciones autodenominadas socialistas del siglo XXI con las del siglo XX. También abordó el papel de la violencia revolucionaria en sus distintos momentos históricos, así como la transformación de la sociedad, desde procesos más elementales, hasta otros más radicales y estructurantes como la metamorfosis del «modo de vida burgués» en «modo de vida proletario».

También el investigador habló de la función del estado en las revoluciones socialistas y la necesidad de lograr un cambio en la matriz productiva. Resaltó además la necesidad de trascender el debate de lo privado y lo estatal, a la posición entre el capital y el trabajo, que prescribió como el eje medular para la superación del capitalismo.

Su ponencia concluyó con un análisis de lo apodado como «Paradigma de la desconexión» dentro de la izquierda actual: las diferentes «islas» se conectan entre ellas, pero se desconectan de las demás estrategias institucionales y dinámicas sociales. Esto se opone al «paradigma de la toma del palacio de invierno» asociado a la desaparecida URSS. Para el ponente, la experiencia demuestra que no se puede prescindir de la toma del poder institucional y, en cualquier proceso de cambio, no se deben desconocer las dinámicas que estructuran el mercado capitalista.

Como parte de la retroalimentación del público, Luis Emilio Aybar esclareció la importancia delpoder popular como elemento que trasciende al poder obrero; Jan Weinel recalcó la vigencia de la crítica de Marx al programa de Gotha, además alertó los peligros de la socialdemocracia integrada al capitalismo y sus posibles corrupciones; Alejandro Gumá se refirió al cambio de mentalidad como un arma de doble filo, que puede servir para profundizar el socialismo o volver al capitalismo.

También fue lúcida la participación de Alberto Matos, quien resaltó la necesidad de revisar la Revolución Alemana como un hecho histórico que sentó precedentes, y llamó a nuestros medios de prensa a convertirse en facilitadores para suscitar el debate en torno a ella. Por último, Ernesto Teuma reivindicó el texto de Lenin antes mencionado, tiendo en cuenta las condiciones en las que se escribió para prevenir una determinada concepción del «entusiasmo revolucionario» que podría entorpecer la revolución, por tanto, llamó a leer e incorporar a los izquierdistas, teniendo en cuenta las limitaciones de algunos de sus postulados.

Para cerrar Fernando Luis Rojas, habló del impacto de las visiones dogmáticas del marxismo en Cuba, y la mirada cerrada a las diferentes corrientes marxistas que imperó durante un tiempo. Reconoció, como conclusión final, aquello ya mencionado por la profesora Natasha Gómez Velázquez; la necesidad de rescatar la historiografía marxista, con el mapa de tendencias y teorías que lo componen. El encuentro concluyó con una venta de libros y revistas de los sellos editoriales del ICIC Juan Marinello y el Instituto de Filosofía que les permitió a los participantes adquirir textos valiosos para seguir profundizando en los temas abordados.