Claudia Alemañy y Rubén Padrón Garriga  | 

José Garrido Fernández ha dedicado más de cinco décadas de su vida a la preservación de los elementos más distintivos de las parrandas de su ciudad natal Camajuaní, en Villa Clara. En sus ratos libres es también artesano y pintor, pero lo cierto es que prefiere arreglar y organizar sus amadas carrozas. A ellas les aporta sus conocimientos artísticos heredados algunos de generaciones pasadas y otros adquiridos gracias a la empírea.

También conoce mucho acerca de las vestimentas tradicionales y en particular del tocado de la cabeza de las bailadoras. De esa forma Pepe, cómo todos lo conocen cariñosamente, ha contribuido a la permanencia de la tradición parrandera en su municipio, así como en otros pueblos de la región central de Cuba.

Gracias a sus méritos, Garrido Fernández fue seleccionado como ganador del premio Memoria Viva 2018, en la categoría de personalidad. Al respecto, el portador cultural aseguró sentirse honrado y orgulloso.

“Alguno podrán decir que no es más que un simple diploma, pero para mí es el reconocimiento a la labor que he desarrollado durante 52 años dedicado de lleno a las parrandas”, expresó el entrevistado en la entrega del galardón, la cual tuvo lugar en la sede del Instituto Cubano de Investigación Cultura “Juan Marinello”.

Por su parte, Ana Pérez Herrera alcanzó igual lauro en el evento. Esta matancera, símbolo de identidad rumbera, asegura que desde temprana edad cultiva diversas expresiones de la cultura tradicional. Además, se siente feliz del espacio familiar en que creció, pues fue ahí donde aprendió las manifestaciones músico-danzarias de ascendencia africana.

“Este premio de ha sido una cosa impactante porque llevo años de lucha por tratar de mantener nuestra cultura, así como de fortalecerla y preservarla. Para mí ha sido un gran placer.”

La edición del Premio Memoria Viva, creado en 1993, constituye un lauro de categoría nacional mediante el cual se reconoce la labor anónima de personas, familias o grupos considerados como portadores de la Cultura Popular Tradicional Cubana. El galardón también contribuye a resaltar la trayectoria de colectivos artísticos no profesionales con marcada relevancia en el contexto local, nacional o internacional.

En esta oportunidad, el jurado del lauro valoró 63 propuestas de las cuales se seleccionaron 12 premiados en la categoría Preservación de tradiciones, 16 en la de Personalidades y tres en la de Proyección artística. A su vez, se emitieron dos reconocimientos especiales.

Yoelkis Torres Tapas, coordinador general del proyecto AfroAtenas e investigador de varios de los premios de la presente edición, argumentó que el premio valoriza a las personalidades y grupos que representan a la cultura popular tradicional cubana, los cuales no siempre son reconocidos como se debe.

A su vez, Ana Pérez también consideró que Cuba debiera hacer mayor énfasis en preservar las tradiciones, pero principalmente en lograr que las personas se enamoren de estas.

Mientras, Pepe Garrido aseguró que se necesita promulgar más acerca del trabajo de los grupos portadores pues no es suficiente solo con el apoyo de las Casas de Cultura e intuiciones similares.

“Tenemos muchas barreras. A veces se les da poca importancia desde las intuiciones culturales a estas expresiones artísticas. Por eso nos alegra tanto que sean premiados. En nuestro caso, que somos un proyecto comunitario, la comunidad agradece que sean más reconocidas sus prácticas culturales, por tanto esto tiene un valor único capaz de tributar a la cultura y va formando parte de las personas a lo largo del tiempo”, concluyó Torres Tapas.