María Carla Gárciga  | 

“La única posteridad admisible para Fernando Martínez Heredia solo cabe en una revolución. Organizarnos para hacerla y –de nuevo– pensarla es la materia del homenaje que él nos exige, del único que admite, porque lo rebasa”.

Con esta convocatoria el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello invitó a todos los interesados al Homenaje “La rebeldía es la adultez de la cultura”. Por la sobrevida de Fernando Martínez Heredia, celebrado en su sede este martes 20 de junio.

En el encuentro intervinieron colegas y amigos de la intelectualidad, como Aurelio Alonso y Juan Valdés Paz, y algunos de sus discípulos como los jóvenes Llanisca Lugo, Alejandro Gumá y Rosario Alfonso.

Aurelio evocó anécdotas de experiencias junto a Fernando, de corte académico y personal. Además, efectuó un recorrido por sus estudios sobre el Che y destacó la contribución de Fernando a la formación marxista desprejuiciada en la mayoría de los intelectuales que construyen el futuro de Cuba.

“Su etapa más plena intelectual se desarrollaría con su entrada en 1996 al Centro Juan Marinello. Este es el centro de los discípulos de Fernando y donde él fundó la Cátedra de Estudios Antonio Gramsci”, expresó el estudioso.

Por su parte, Juan Valdés Paz resaltó los relevantes aportes de Fernando en los ámbitos ideológico e intelectual a la política de resistencia llevada por Fidel, así como al concepto de Pensamiento Social que él distinguió de Ciencia Social.

Además, el investigador se refirió al mar de temas permanentes y transversales en la obra de Fernando, cuyo leitmotiv fue siempre la idea de un pensamiento revolucionario. “Los contextos de su propia vida y de la Revolución tuvieron que ver con los temas que eligió. La historia de Cuba fue un tópico permanente, así como la Revolución cubana, de la cual dejó reflexiones sobre casi todas sus etapas”.

Otros temas que Paz señaló fueron la figura, proyección, pensamiento y propuestas del Che; el marxismo; el imperialismo; el socialismo; América Latina y la cultura.

Por su parte, Rosario Alfonso abordó las enseñanzas que el destacado intelectual le dejara, entre ellas que la revolución es la hija más amada de la filosofía de la praxis; y Fidel y el che, los más originales marxistas latinoamericanos; que el investigador debe proponer un pensamiento antihegemónico y totalizador, y que hay que combatir las deficiencias en la socialización de las ideas de la Revolución.

Llanisca Lugo abordó la relación del pensador con el Centro Martin Luther King, así como su vocación sujeta a las tareas de la vida revolucionaria y su vínculo con los movimientos de liberación nacional latinoamericanos. También recordó una máxima por Fernando defendida: “Sin internacionalismo no podrá haber socialismo”.

Finalmente, el joven investigador Alejandro Gumá dialogó sobre la historicidad para asumir el pensamiento revolucionario; la concepción del socialismo en Fernando como un lugar del cual llegar a otro: el comunismo; la raíz histórica de los procesos y relaciones sociales como aspecto de su proyección; la combinación entre militancia y libertad, y la lección por él dejada de imaginar futuros para los cuales el pensamiento no puede tener ataduras.

Como conclusión al tributo, tomaron la palabra varios de los presentes en la audiencia: colegas, amigos y admiradores de Fernando Martínez Heredia, y se le dedicó una rumba al destacado intelectual y pensador, quien fuera por décadas Presidente del Instituto Juan Marinello.